Notar sus labios encima de mi piel, encima de mis labios, sensación divinidad
infinita, sensación indescriptible. Notar que con cada caricia vas al cielo. Que
con cada palabra de su boca se abre un mundo a tus espaldas, y que ese mundo te
gusta y quieres vivir con él. Soñar con tenerlo al lado, con su piel rozando la
tuya y abrir los ojos y saber, que paciencia, que cubo tras cubo se acaba
llenando la piscina a la que me podre tirar de cabeza cuando tu mente diga:
ahora sí.

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