Tras una oleada de soledad, aguardaba en la oscuridad una sombra misteriosa, cual miles de esperanzas perdidas su faz descubrió. Miles de recuerdos invadieron la estancia ya construida, e intentando destruir todo a su paso. Yace dentro de una burbuja de metal, donde nada pasa sin permiso. Por muchos encuentros fortuitos que le deparan su vida, ahora la controla. Esporas, cenizas, situaciones y experiencias, nada mas, ya nada reina en mi pequeña parcela de vida. Mi mascara de cristal duro es, nadie besara mis labios ocultos tras él, nadie excepto él.

No puedo sino sentir cierta envidia de que quien pueda ejercer control sobre sus experiencias.
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