viernes, 19 de julio de 2013

Reflexiones en la ducha 0324

Sentarse en la taza del váter y notar como tu temperatura sube y sube… hasta que estallan unas lagrimas incomprensibles de los ojos. Decidir ducharse, y aun calmadas tus lagrimas, entre el agua notar que mezclas mas gotas de las debidas.  Rozar todo tu cuerpo, enjabonarlo, sintiendo cada parte de él y notar… no sentirte tu misma,  sentir un miedo reconocido, un miedo que ya sentido en varias ocasiones… y sentirte débil, empezar a marearte, marearte…asta caer con suerte sentada en la ducha, mientras el agua cae encima tuyo.  Y volverte a derrumbar, no por miedo, ni arrepentimiento  sino por notar que tu cuerpo cada dia es más débil y eso asusta. Allí me quedo pensando un rato, mi cabeza da vueltas pero los pensamientos reinan por encima. Da miedo querer algo que sabes que no lo tendrás. Me da miedo todo últimamente… pero… se acabó. Si me desmayo me desmayare, si me apetece follar lo are sin miedo a nada, si me enamoro me enamorare y si sufro sufriré pero no lamentare nada. Lo siento, pequeños bajones de autoestima. 

2 comentarios:

  1. Enamorarme de Garbla fue algo de lo que creí arrepentirme mucho tiempo. Hoy en día es algo que pese a todo el dolor que me ha traído, al hecho de que tras ello pueda casi, por desgracia el dolor me recuerda que no es así, pueda decir que he muerto. En el fondo, muy en el fondo, no me arrepentiré jamás pues los pocos días que viví creyéndola a mi lado, pese a ser una mentira, hacen que todo dolor posterior mereciera la pena.

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