Cuando naufragas en el horizonte de tus recuerdos, caes en
el vacío de la existencia humana. Porque nacemos si no es para sufrir… porque
no reírlos del miedo, mientras nos comen los gusanos de alguien quien ni existió.
Los pájaros ya no cantan en los arboles,
sino que yacen inertes y fríos dentro de una bolsa sin fondo. Levantarse, para
que un aire te tambalee y vuelva a derribarte, caída. Caída en melancolía de
una trágica melodía de violines. Y notar
como se mojan tus pies descalzos de las lágrimas que caen de tus ojos al ver
dicho horizonte. Un horizonte donde nada existe, nada vive, todo es oscuridad…
en una oscura tarde con melodía triste. 131 verdes.

No llego a comprender si te sientes así porque te han defraudado, o porque has defraudado a alguien. Sólo puedo decirte que te levantes lo antes posible, antes de que las lagrimas conviertan el suelo en un lodo del que no sea posible escapar.
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