Hechizaste mi cuerpo y mi alma con puras palabrerías, luego
decidiste que no era honrado por tu parte tenerme cuando en realidad no me querías.
Y te fuiste pensado que seria lo mejor para ambos. Luche, luche por no perderte
y conseguí mas de lo que nunca hubiese podido conseguir, conseguí tu contacto,
tus caricias y todo tu ser. De ese hechizo tú pensaste que nada quedaba pero en
la realidad una pizca quedo en mí. En el fondo de mi cuerpo… muy en el fondo existía
esa pizca de magia que él puso en mi. Ahora la que sufro soy yo… porque para él
todo era un hechizo del cual se arrepintió… un hechizo que no pensó con cabeza.
Soy una amiga, una amiga que no podrá ir más allá. Una amiga que tendrá que
vivir viendo como eres feliz junto, pero no conmigo. Vivir con el miedo a
enamorarme de él, es un gran miedo. 36 verdes.

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